lunes, 10 de diciembre de 2012

¿Drogas? Desmontando mitos...

Recojo del blog Biomedia una entrevista a un  Catedrático de Farmacología ,experto en drogas, que con un lenguaje sencillo nos descubre aspectos interesantes sobre el tema. HE DESTACADO CON UN TAMAÑO DE LETRA MÁS GRANDE, aquellas preguntas que creo más interesantes para padres y educadores.

Entrevista a Rafael Maldonado, investigador del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universidad Pompeu Fabra, realizada por Raimundo Roberts, y publicada en Biomedia

La Semana Mundial del Cerebro, que se realizó simultáneamente en más de ciento cincuenta países entre el 15 y el 21 de marzo del 2004, ocupó un especial interés entre los científicos especializados en neurociencias de la ciudad de Barcelona. Durante esta celebración se realizaron una gran cantidad de actividades, y uno de los temas de mayor impacto entre quienes participaron fue saber cómo actúan las drogas de abuso en el cerebro humano.

Prueba de ello fue que la conferencia de Rafael Maldonado en la Universidad Pompeu Fabra el pasado 15 de marzo sobre «Drogas y Cerebro» tuvo un auditorio completo formado por especialistas, estudiantes universitarios y otras personas interesadas. Pero aun así, los que acudieron a esta y a otras reuniones donde se habló de estos temas no son exactamente los que sufren los problemas de aislamiento social o de adicción causados por las drogas y, por clara que sea la información existente sobre los efectos de las drogas, un chico al que considerásemos «yonky», difícilmente aparecería en una conferencia de este tipo. ¿Qué hacer? ¿Cómo llevar la información, sin desvirtuarla, a quienes están enganchados a una droga o a quienes tienen posibilidades de desarrollar adicción, sin caer en los errores cometidos por muchas campañas antidroga? …

Estas preguntas son difíciles de contestar. No sólo por una posible (y siempre salvable) complejidad de conceptos, sino también por la posibilidad de caer en el adoctrinamiento, en posturas arrogantes, vamos, ¡sabemos lo desagradable que puede ser el consejo no pedido! Y su nivel de desagrado puede llegar a crecer de manera superlativa si no se tiene en cuenta la situación de quien recibe el consejo. Además, la utilización de las campañas antidroga como vehículo principal en la «lucha» contra la marihuana, la cocaína, etc. conlleva la idea de una persuasión, donde no se utiliza información periodística, sino más bien de tipo publicitario.
Aunque su interés es tan positivo e importante como la disminución del consumo de drogas, el objetivo principal de las campañas es el convencimiento, no la comprensión.

Por ello, con la ayuda de Rafael Maldonado, hemos intentado llevar a cabo un ejercicio de información, simulando una entrevista en la que el periodista actúa de consumidor de drogas y el experto, de sí mismo. La información es la misma que en una entrevista formal, aunque desde una perspectiva ligeramente distinta. Advertimos que pueden faltar aristas o aspectos, pero creemos que un intento por entregar información de interés social sobre el funcionamiento de las drogas a través de la información periodística y no de la información de campañas de propaganda, puede llevar a imaginar mejores acercamientos entre el que debiera ser el público objetivo y quienes han investigado sobre estos temas.


Doctor, la marihuana, el hachís, las anfetaminas, el éxtasis... da lo mismo el orden en que se las nombre, todas «colocan». ¿Actúan del mismo modo?
Cada droga de abuso va a actuar sobre un mecanismo específico sobre el cerebro. La cuestión es que, al final, todas ellas van a terminar en un mismo efecto común, que es el incremento de la actividad de determinados neurotransmisores en los circuitos cerebrales que son responsables de las sensaciones placenteras, lo que denominamos los circuitos de refuerzo. Pero la compuerta de entrada, el mecanismo por el que cada una de las drogas de abuso va a llegar a este punto final... es muy diferente en cada una de ellas.

Vale, pero no me hable mucho en «científico» y dígame qué tengo que entender cuando dice «neurotransmisor»
A ver, nuestro cerebro está formado por una gran cantidad, por millones de neuronas. Estas neuronas se tienen que comunicar unas con otras, para que funcione nuestro cerebro. Las neuronas se comunican liberando una sustancia química que se va a fijar en la siguiente neurona. Esta sustancia es lo que se denomina un neurotransmisor.

¿Y sobre estos neurotransmisores actúa la droga?

Hay algunas drogas que actúan sobre neurotransmisores, aumentando o disminuyendo su liberación y hay otras drogas que actúan directamente sobre los receptores que están preparados para ser activados por dichos neurotransmisores. Estos receptores son proteínas específicas de las neuronas sobre las que se van a fijar estas sustancias químicas y las van a activar.
Ya, en «científico», otra vez. Vuelva a lo de cómo funcionan, eso de las puertas de entrada al cerebro...

Bueno, enumerarlos sería imposible, pero te cuento cómo funciona en el caso de las drogas más importantes. Las compuertas de entrada o el primer lugar donde actúan las drogas, en el caso de los opiáceos, es un sistema opioide específico. Es decir, unos receptores que ligarán de una manera específica a la droga opiácea, de la misma forma que lo hacen con otras moléculas que tenemos dentro de nuestro cerebro.

En el caso de los cannabinoides es exactamente igual, tenemos un sistema opioide y un sistema cannabinoide endógeno, que existen porque en nuestro cerebro tenemos unas moléculas que hacen exactamente lo mismo que hacen los opioides y los cannabinoides. Son moléculas endógenas.

Los psicoestimulantes como las anfetaminas o la cocaína actúan directamente sobre el sistema dopaminérgico. El éxtasis actúa tanto sobre el sistema dopaminérgico como sobre el sistema serotonérgico. La nicotina actua sobre unos receptores específicos para la acetilcolina, un neurotransmisor endógeno, y estos receptores se llaman precisamente receptores nicotínicos.
 
El alcohol, en cambio, es el único que no tiene unos receptores específicos y actúa mediante un mecanismo menos selectivo: la disolución del alcohol en las membranas de las neuronas. Estas membranas, o sea, las capas que recubren la neurona, están constituidas por lípidos, es decir, por grasas, y el alcohol se incorpora a estas grasas y altera la función de las proteínas que están insertadas en ellas. Pero también tiene una cierta selectividad, porque, a fin de cuentas, van a ser una determinada población de neuronas, las neuronas gabaérgicas, las que serán más sensibles al efecto del alcohol. Incluso se han descrito sitios de fijación para el alcohol.

Vale, suponga que lo entendí todo. Pero si me fumo un porro, me estoy haciendo menos daño que si tomo alcohol, porque el alcohol me mata las neuronas...
Lo primero que hay que decir es que TODAS LAS DROGAS SON PELIGROSAS, sean legales o ilegales, todas las drogas son peligrosas. Ninguna es inocua. ¿Y qué drogas matan neuronas? Lo que denominamos efecto neurotóxico, es decir, toxicidad directa sobre las neuronas, se produce en un grupo de drogas que está muy bien descrito, son las drogas de síntesis como el éxtasis. Esto está claramente determinado.

¿Y cuál es el efecto sobre la muerte neuronal de otras drogas? Pues es un efecto muy relativo; la mayor parte de las drogas no tienen un efecto neurotóxico relevante. Pero esto no quiere decir que las drogas no sean peligrosas, y pongo el ejemplo típico de la heroína: la heroína no es neurotóxica, no mata neuronas, pero no nos cabe duda de la extrema peligrosidad de la heroína. Por lo tanto, no podemos equiparar la muerte neuronal con la peligrosidad de una droga.
Hay drogas que sí matan neuronas y otras que no. ¿Porqué dice que todas hacen daño?

Bueno, la mayor parte de las drogas, aunque no todas, son tóxicas, producen un daño físico. Es decir, una persona que se inyecte una dosis de heroína superior a la habitual puede, simplemente, morirse por depresión respiratoria: la persona deja de respirar. Una persona que «esnife» una cantidad de cocaína o de anfetaminas superior a la normal puede, también, morir por un fallo cardiovascular: hipertensión y aumento de frecuencia cardiaca, con el posible accidente cardiovascular posterior.

En el caso del éxtasis: ¡lo mismo! Una dosis elevada de éxtasis produce la muerte debido a una hipertermia, un edema, o un fallo cardiovascular.
¿Y en el caso de la marihuana?
En este caso no; no se va a producir muerte por intoxicación. De hecho, se han dado casos de traficantes que, para pasar la frontera, ingieren bolsas de látex para esconder la marihuana; en algunos casos, los preservativos se han roto en su estómago y los individuos han tenido cuadros de sedación importantes, pero no se ha producido ninguna muerte debido a una sobredosis de cannabinoides.
Es que hoy se fuman porros como nunca...
Sí, actualmente la experimentación, es decir, las personas que han consumido al menos una vez la droga, en determinadas franjas de edad en la población joven puede incluso superar a la experimentación con tabaco, lo cual es un dato realmente alarmante.
Pero es que «fumar (tabaco) mata». Lo dice en la caja. Pero la marihuana incluso la recetan...
Lo que uno debe tener clarísimo es que el efecto terapéutico no tiene absolutamente nada que ver con el abuso de una sustancia. Y te doy otro ejemplo: los opiáceos. ¿A alguien le cabe duda de que los opiáceos son útiles para tratar el dolor en los enfermos de cáncer? A nadie. ¿A alguien le cabe duda de que inyectarse heroína es perjudicial? Tampoco creo que haya dudas sobre eso. Por ello, no mezclemos los efectos terapéuticos de una sustancia con la peligrosidad o ausencia de peligrosidad por su consumo.
¿Y el éxtasis? ¿Por qué dicen que el éxtasis nació como una droga de los sicólogos que no gustó a los gobiernos y que por eso la prohibieron?
A ver, no se puede hacer en este caso la misma comparación anterior. La marihuana y todos los cannabinoides o los opiáceos, naturalmente que tienen efectos terapéuticos. El éxtasis no tiene ningún efecto terapéutico conocido.
El éxtasis se patentó a inicios de la primera guerra mundial como una droga destinada a aumentar la vigilancia y la atención, y disminuir la ingesta alimentaria de los soldados. Posteriormente, se intentó usar en sicoterapias de grupo pero, evidentemente, hoy se conoce que el éxtasis no tiene ninguna indicación terapéutica, porque no tiene ningún beneficio que no se pueda obtener con otras sustancias. Lo que sí tiene es un demostrado efecto neurotóxico, mata las neuronas serotonérgicas.
Ya. Le creo. Pero yo vi en la tele que no era verdad que el éxtasis matara neuronas. Un científico famoso había trucado sus estudios y el experimento que mostraba que el éxtasis mataba neuronas no era cierto.
(Ver más información sobre los estudios de Ricaurte en Biomedia*).
El grupo de estudios realizados por el doctor Ricaurte, que resultaron ser fraudulentos con resultados erróneos, estaba dirigido a evaluar los efectos del éxtasis sobre una población determinada de neuronas, que se llaman neuronas dopaminérgicas. Hoy se sabe que fue un estudio erróneo. Pero esto no tiene nada que ver con la aceptación, por parte de todos los científicos, de que el éxtasis sí que mata a otro tipo específico de neuronas, las neuronas serotonérgicas.
Y, ¿porqué sabe hoy que el éxtasis mata neuronas?
Porque se ha realizado una gran cantidad de estudios, primero en roedores y después en primates, en los cuales se mide la densidad de neuronas y la densidad de los sitios de unión de la serotonina (uno de los principales neurotransmisores sobre los que actúa el éxtasis) después de administrar éxtasis. Los resultados indican que estas densidades disminuyen. En humanos también se conoce este efecto: a través de estudios de neuroimagen, que permiten saber el estado funcional de un determinado sistema de neurotransmisión cerebral, mediante imágenes funcionales en un sujeto que está vivo. A través de estos estudios, hoy se sabe que el éxtasis lesiona neuronas serotonérgicas en el hombre.
Son grupos de estudios realizados por una gran cantidad de investigadores en diferentes países, una comunidad científica tremendamente diversa, y todos ellos coinciden –utilizando técnicas distintas, diferentes especies animales e incluso estudiando humanos– en que existe esta lesión serotonérgica. Y de eso no cabe duda. Otra cosa es que haya habido un grupo de estudios, de un autor, que resultaron ser fraudulentos, sobre un tema diferente al que estamos hablando: Ricaurte estudiaba la dopamina y estoy hablando de la serotonina.
No me va a decir ahora que están todos los científicos de acuerdo... Me ha dicho que algunas drogas matan neuronas y otras no, que no todas son iguales, aunque todas producen daños. Pero entonces, en las campañas no dicen la verdad cuando afirman que «la droga mata». Los chavales consumen y no les pasa nada. Y entonces ¿quién cree a las campañas? ¿Porqué no son más claras?
Creo que se deberían hacer campañas de información objetivas. No podemos utilizar en una campaña de información sólo aquello que nos conviene, porque naturalmente el que consume una droga es una persona que, en muchos casos, conoce cosas sobre la droga por otras vías de información. Y si nosotros le damos información sesgada, considerará que lo que estamos diciendo es, simplemente, mentira. Entonces, una información fidedigna, con un apoyo científico y viendo todas las facetas de cada una de las drogas, sí que sería una información eficaz para evitar el consumo. Porque no necesitamos sesgar la información para darnos cuenta de que las drogas son tremendamente perjudiciales.
¿Y porqué no todos los colegas quedan enganchados?
Porque la adicción es una enfermedad, el adicto es un enfermo, y en esta enfermedad hay tres factores que juegan roles importantes. Uno, evidentemente, la droga. Dos, la personalidad del individuo, es decir, la vulnerabilidad individual. Y finalmente, el ambiente social. Y te pongo un ejemplo sobre vulnerabilidad individual: hay casos de hermanos que consumen una droga, uno de ellos queda enganchado y el otro no. Diferente personalidad, diferente predisposición para padecer un fenómeno adictivo. En el caso del ambiente social, un ejemplo claro es el de la guerra de Vietnam, donde un gran número de combatientes norteamericanos fue heroinómano mientras duró la guerra. Volvieron a Estados Unidos, cambió la situación social, y muchísimos de ellos dejaron la heroína: esta sólo se consumía en el momento en que un ambiente social determinado predisponía al consumo.
Son tres factores indisociables, y los tres tienen un peso importante en el desarrollo de la adicción.
Pero entonces, los que se enganchan tienen problemas en su casa o tienen problemas genéticos...
Hoy en día sabemos que existen polimorfismos de genes, es decir, unos genes que tienen unas características especiales y peculiares en determinados individuos, que los hacen más propensos a «engancharse» a una droga.
Entonces, ¿por qué no me hacen un test para saber si me voy a enganchar?
Es que hoy no podemos hacer un «screening» de la población para detectar las personas que pueden engancharse con más facilidad. Esto hoy no es viable, pero podría serlo dentro de unos años.
Y si un chaval se queda enganchado, ¿qué posibilidades tiene de dejarlo?
Desgraciadamente, la adicción es una enfermedad crónica, y recidivante, es decir, con altas posibilidades de recaer. Por ello, lo mejor es evitar que la persona se haga adicta. Porque en el momento en que alguien se hace adicto, no es que no se pueda curar, pero las enfermedades de este tipo tienen un pronóstico que, en bastantes casos, no es bueno.
¿Cómo los alcohólicos?
El alcohólico «es» un drogadicto, ¡no confundamos! Los enfermos por adicciones no son diferentes porque utilicen drogas legales o ilegales. Son enfermos exactamente igual.
 
Conozco gente que aunque no estaban «enganchados», perdieron el contacto con la familia y los amigos; ¿esto también lo produce la droga? ¿es algo químico?
La droga produce una desadaptación completa; no es sólo el efecto físico indeseable que produce la droga mientras se consume. Y creo que más que pensar en el daño físico agudo, lo que debemos tener en cuenta son las consecuencias globales que va a tener el consumo. Independientemente de las manifestaciones físicas, la droga producirá cambios en el propio cerebro que van a modificar completamente la conducta de quien la consume. Este cambio de conducta lo que hace, básicamente, es que el centro de nuestra vida pase a ser la droga. Esto es lo que definimos, dentro de la conducta adictiva, como una utilización compulsiva de la droga, una pérdida de control sobre su consumo. Es decir, el centro de la vida va a ser la droga, lo que, a la vez, producirá una desadaptación social, familiar, problemas en el ámbito profesional... Todo esto es un perjuicio adicional al consumo de la droga de una tremenda severidad y que no debemos olvidar.
¿Y se puede volver a la normalidad después de eso?
El sujeto tiene mucho perdido, y como dije, la adicción es una enfermedad crónica y con un alto riesgo de recaer, por lo que siempre debemos ser precavidos y poner todos los medios necesarios para evitar que la persona vuelva a consumir la droga.
Para terminar, hábleme claro. ¿Cuáles serían los efectos negativos y positivos de las drogas, de la marihuana, por ejemplo?
 
Las drogas, cuando se utilizan como droga, no tienen ningún efecto positivo, así que disociemos claramente la utilización terapéutica de una sustancia con su uso como droga. Del cannabis resaltaría, como efectos negativos, que tenemos que acordarnos de que el sistema cannabinoide endógeno juega un papel muy importante en el control de la memoria. Este sistema se encarga de que nos olvidemos de aquellos estímulos que nos han resultado negativos. Si recordáramos todo aquello que nos ha resultado doloroso o negativo, nuestras vivencias serían muchísimo peores; por ello, este sistema nos produce una cierta «amnesia» a todos aquellos estímulos que son negativos.
Pero eso es bueno, según cuando...
Si, esto a nivel fisiológico funciona muy bien, pero imaginemos una persona que está fumando marihuana, que es una sustancia que produce una gran alteración de la memoria a corto plazo.
Un estudiante de universidad o instituto que se fuma un cigarro de marihuana y que asiste a una clase... el efecto amnésico que le producirá es considerable. El rendimiento universitario o escolar se verá, sin duda, dificultado por el consumo de cannabinoides.
 
Otro punto a destacar es que los efectos de las drogas son diferentes en personas jóvenes y en sujetos adultos. De hecho, hace poco apareció un artículo que demostraba que cuando los jóvenes de menos de 16 años empiezan a consumir cannabinoides, se producen alteraciones persistentes en la edad adulta, concretamente problemas de atención, que no ocurren cuando el consumo se realiza a una edad más avanzada.
 
Por lo tanto, los efectos del consumo de cannabinoides en un sujeto que no está completamente desarrollado son diferentes que en los adultos, y esto es algo que los jóvenes deberían tener en consideración.
 

El PLE: una forma de aprender en Internet

Jordi Adell es un especialista en el aprendizaje en la red. En este vídeo nos hace un planteamiento de como estructurar nuestro aprendizaje en la red. Puede ser útil para profesores y alumnos

viernes, 7 de diciembre de 2012

¿Cómo es el cerebro adolescente?

Interesante video divulgativo de la Universidad de Navarra, sobre las características del cerebro adolescente y las consecuencias en su conducta... Pienso que puede ayudar a los padres a comprender mejor a sus hijos en esta etapa de la vida

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Cómo detectar si su hijo es un consentido repelente

Conozco a Luis Gutiérrez Rojas desde que él tenía diez años aproximadamente. Ya con esa edad destacaba de sus compañeros por su buena cabeza, su capacidad de trabajo, las buenas relaciones con los demás,...y muchos más atributos .
En la actualidad es padre de unas cuantas criaturas, psiquiatra en la sanidad pública andaluza, destacado monologuista, speakers y más cosas. Suele conseguir lo que se propone porque sabe estirar el tiempo y no se arruga.
Como dije antes nos conocemos desde hace muchos años y, aunque nos vemos de vez en cuando, suelo seguir lo que hace y una de las cosas a las que se ha dedicado, desde hace tiempo, a pesar de su juventud, es a escribir interesantes artículos  y publicarlos en la prensa. Sabedor de que he puesto en marcha este blog, me ha dado algunos de sus artículos para insertarlos. Contienen una mezcla de sentido común, experiencia en la consulta y  fina ironía. Pues ahí va, entrecomillado, el primero:
Cómo detectar si su hijo es un consentido repelente

"Hace ya muchos años que, sumergidos en plena efervescencia navideña, nos enfrentamos a un fenómeno curioso que afecta a las sociedades occidentales: la falta de ilusión. Cada vez hay más niños que no saben que pedir a los reyes magos porque “tienen de todo”.
            En la actualidad trabajo en un servicio de psiquiatría infantil, además de tratar las clásicas enfermedades mentales de este grupo de pacientes, también observamos que se está incrementando el número de niños malcriados que disfrutan chantajeando a sus padres (intentos de suicidio incluidos) llevándolos por la calle de la amargura.
            Fruto de estas reflexiones me he permitido el lujo de diseñar la EDNR (Escala de Detección de Niños Repelentes) todavía no validada pero que sin lugar a dudas dará un vuelco en el panorama internacional.
            Deberá aplicarse a niños con edades comprendidas entre los 14 y los 18 años. En el caso excepcional de que su vástago se trate de un outsider, lo que los expertos llamamos un triple I (Individuo Inmaduro e Inútil) se podrá usar hasta con hijos de 21 años.
            Se debe sumar un punto por cada una de las siguientes características:
            1.- Tener TV propia en el cuarto (si tiene DVD con Home Cinema sumar un punto más).
            2.- Tener móvil con cámara de fotos incorporada.
            3.- Tener videoconsola (si tiene más de 10 juegos originales sumar un punto más).
            4.- Tener TV digital en casa.
            5.- Tener ordenador personal propio (si tiene línea ADSL sumar un punto más).
            6.- Tener una cuenta corriente a su nombre con un saldo medio superior a 600 euros, sin realizar un trabajo remunerado. Si tiene más de 3000 euros sumar un punto más.
            7.- Tener moto. Si tiene coche propio sumar un punto más.
            8.- Tener cámara de fotos digital, cámara de video o equipo de música completo.
            9.- Practicar y tener el equipo completo de cualquiera de los siguientes deportes: esquí, vela, caza, pesca, golf o submarinismo.
            10.- No leer nunca nada (según últimas investigaciones los pijos no leen). La prensa deportiva no cuenta.
            Otras características por las que se pueden sumar puntos adicionales son: no ayudar en las tareas del hogar, tener más de un 90 % de la ropa de marca, no aceptar el heredar objetos y prendas de los hermanos mayores…
            Resultados:
            De 0 a 5 puntos: estamos en la normalidad, respire tranquilo, hoy por hoy su hijo no es pijo.
            De 5 a 10 puntos: su hijo todavía no es pijo en sentido estricto pero apunta maneras. Contrólelo pasándole esta escala cada seis meses.
            Más de 10 puntos: lo mire por donde lo mire su hijo es mega pijo, seguramente ya está buscando una residencia de la tercera edad para ustedes, no se preocupe esa situación es reversible pero necesita un plan de choque.
            El plan consiste en estudiar a su hijo y observar cuáles son los objetos que producen un mayor apego en él (vea si su hijo se comporta como el personaje de Gollum en El Señor de los Anillos). Elija varios hasta que la puntuación de esta escala sea de 10 puntos o menos.
            Después debe acompañar a su hijo a una tienda de segunda mano (no se preocupe si en un primer momento pierde dinero, a la larga lo recuperará) luego debe dar el dinero a una obra social, si es en el tercer mundo mejor. Cuanto más chille, llore y se queje su hijo más efectivo será el tratamiento.
            Si esta terapia funciona conseguiré triunfar mundialmente. En próximas entregas prometo ofrecer una escala para madres neuróticas y otra para padres posesivos.
            Espero que nadie se ofenda, he procurado ser irónico, pero hablando en serio les advierto que es bastante triste ofrecer todo el tiempo del mundo y nuestros mejores recursos económicos para que un día al llegar a casa después del trabajo nos encontremos con un ser humano vegetando en lo alto del sofá que para más INRI nos insulta y nos grita.
            Es decir darse cuenta demasiado tarde que llevamos media vida educando a un perfecto gilipollas. "

Videojuegos: cómo le afectan a mi hijo


He encontrado una buena entrevista sobre la incidencia de los videojuegos en la educación y desarrollo de nuestros hijos. La realiza educared a  Fernando García Fernández,  experto en la materia, profesor e investigador
¿Cuántos niños usan videojuegos?

Uno de los estudios más representativos realizados hasta la actualidad en España (Videojuegos, menores y responsabilidad de los padres”, Civértice, Protégeles y Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid. Diciembre, 2005) aporta unos datos muy reveladores. Los menores conciben los videojuegos como un instrumento básico de su ocio y tiempo libre, y los utilizan de forma habitual y mayoritariamente, especialmente entre los varones.

Así un 69% de los menores encuestados juega habitualmente con videoconsolas o videojuegos. La prevalencia de los videojuegos va disminuyendo con la edad: frente al 78% de alumnos de 5º y 6º de primaria que habitualmente juegan con videojuegos, encontramos un 73% entre los que cursan primer grado de secundaria, 65% entre los de segundo grado y finalmente sólo un 52% entre los alumnos de tercero de secundaria .

En cuanto a la diferencia por sexos ésta resulta muy significativa: juegan con videojuegos el 85% de los varones menores de edad, frente a sólo el 52% de las niñas y adolescentes.

¿Tienen cosas positivas los videojuegos?

Por supuesto, los videojuegos tienen un gran potencial lúdico y educativo, y bien gestionados son un producto muy recomendable. Por ejemplo, tienen un importante papel en el desarrollo de habilidades psicomotoras, favorecen la adquisición de conocimientos y potencian el desarrollo de la inteligencia. Los juegos de estrategia, por ejemplo, requieren que el jugador ponga en marcha toda su capacidad intelectual para prever acontecimientos, adelantar soluciones, verificar la eficacia de las acciones realizadas y evaluar sus consecuencias. Los juegos tipo arcade tienen un importante papel en el ámbito de la psicomotricidad, ya que favorecen la coordinación óculo-manual o la lateralidad. Conozco profesores que están empleando los simuladores deportivos de fútbol para facilitar la comprensión de conceptos matemáticos tan abstractos como el de probabilidad. Sé de otros que emplean juegos de guerra históricos para motivar a sus alumnos en el estudio de la historia.
¿Y negativas?
También, y así lo reconoce la propia industria, los videojuegos mal gestionados pueden tener un nefasto efecto en la educación de los menores. Incluso pueden producir algún tipo de patología psiquiátrica, además de algún daño de tipo físico asociado a la inmovilidad, a las malas posturas o a la vista. Los propios fabricantes afirman que “la responsabilidad de padres y educadores es clara a la hora de favorecer el correcto uso de los videojuegos por parte de sus hijos, siendo responsables de su control, así como de la interacción con contenidos adecuados para su edad”. En este sentido, James Amstrong, vicepresidente de Sony Computer en España y Portugal, decía el pasado verano que “hay que saber que los padres también tenemos una responsabilidad de educar a los hijos, de saber con qué productos juegan, qué títulos compran, igual que nos preocupamos por saber dónde van y con qué amigos se juntan. No es cuestión de darles una Playstation y permiso para usarla”.
¿Cuál es el principal problema educativo asociado a los videojuegos?
Desde mi punto de vista, sin dudarlo, la ignorancia o despreocupación de los padres y educadores. Aunque, afortunadamente, cada vez son más los que están informados y se preocupan por el uso que sus hijos hacen de este entretenimiento, sigue habiendo un porcentaje mayor de los que lo ven como un juego y, por lo tanto, como algo inocuo. Daré sólo un par de datos: apenas uno de cada diez padres juega alguna vez con sus hijos y sólo un 6% de los niños afirma discutir con sus padres por el tipo de videojuego que utiliza.
No olvidemos que, entre otras cosas, los videojuegos actuales permiten jugar a casi todo: se puede ser Fernando Alonso o un conductor demente que atropella transeúntes; resolver el problema del hambre en África, o descuartizar seres humanos con una motosierra; salvar la Tierra de una invasión extraterrestre o simular cualquier tipo de relación sexual; construir una ciudad o abusar de los compañeros de clase. La discusión genérica acerca de la “bondad” o “maldad” de los videojuegos resulta simplista. Al igual que sucede con otros medios –por ejemplo con la televisión–, la clave está en la mediación educativa que se realice sobre ellos; de ahí la primordial importancia de los padres. Un dato del estudio que venimos comentando realza esta necesidad: el 38% de los menores reconoce que si sus padres conocieran el contenido de algunos de sus videojuegos no les dejarían jugar con ellos.
Se habla mucho de que tienen mucha violencia y otras atrocidades, ¿es cierto?, ¿jugar con videojuegos hace a los niños más violentos?
Desde muchas instancias que abarcan, digámoslo así, todo el espectro ideológico, se están alzando voces de alerta sobre la conveniencia de regular el acceso de los menores de edad a algunos videojuegos comerciales extremadamente violentos. Quizá pueda resultar reveladora la siguiente cita de Diego Levis: “La tendencia de muchos videojuegos a presentar la violencia como única respuesta posible frente al peligro, a ignorar los sentimientos, a distorsionar las reglas sociales, a estimular una visión discriminatoria y excluyente de las mujeres, a alentar una visión caótica del mundo, a fomentar el “que todo se vale” como norma aceptable de comportamiento y a estimular todo tipo de actitudes insolidarias, no puede dejar de despertar una justificada inquietud”.
Quizá sea cierto que, como algunos defensores de este tipo de videojuegos afirman, “no parece que esos comportamientos pasen de la pantalla a la calle”. Lo que no sé, es si podrán sostener con la misma rotundidad que no están afectando a la sensibilidad de nuestros menores ante la violencia. Quizá exteriormente no haya ninguna manifestación estadísticamente demostrable de que los niños se vuelvan más violentos, pero, ¿qué pasa en el mundo interior de esos mismos niños? Expresado con las palabras de Marianela Jáudenes: “No es que con este tipo de interacción violenta a los niños se les vaya a despertar un instinto asesino, ni mucho menos. Pero, indudablemente, colabora a que se les vaya endureciendo el corazón y se vayan poco a poco insensibilizando”.
Los propios niños reconocen esta circunstancia ya que perciben la violencia desarrollada en los videojuegos como algo que puede influir sobre las relaciones que establecen con los demás, de tal forma que llegan a considerar que los videojuegos violentos pueden “volverles más violentos”.
Un 11% de los menores encuestados (15% entre ellos y 7% entre ellas) considera que los videojuegos pueden hacerle más violento.
Otra de las cuestiones que preocupan es su poder adictivo, ¿es cierto que pueden producir adicción?
Si volvemos a los datos, el 40% de los niños discute por el tiempo que pasa jugando, siendo este el motivo que más polémica genera en los hogares. Por otro lado, el 14% de estos niños afirma estar enganchado a algún videojuego. Lo cierto es que se trata de un tema en discusión. Las posturas iniciales, bastante reacias a admitir la existencia de algún tipo de adicción a este entretenimiento electrónico, han ido dejando paso a planteamientos más próximos a la necesidad de ejercer un control sobre su uso temporal para evitar males mayores.
Hace unos años se pensaba que el interés por un videojuego decaía en el tiempo, a medida que se iban superando sus niveles de dificultad. En la actualidad las cosas son algo distintas. Por un lado las versiones de los videojuegos de éxito salen al mercado con una frecuencia tal que siempre podemos seguir encontrando niveles desconocidos a superar. Por otro, la aparición de la modalidad de videojuego en red hace que el rival a superar no sea la máquina sino otro ser humano, que además puede encontrarse en cualquier parte del mundo, por lo que, por muy diestros que seamos en el manejo del juego, siempre podemos encontrar alguien con el qué competir, algún rival con el que midamos nuestras fuerzas. Para corroborar esta afirmación podemos acudir a la experiencia de otros países, especialmente los orientales, que nos llevan unos cuantos años de ventaja en cuanto a la implantación y uso masivo de las tecnologías digitales. Por ejemplo, en Corea del Sur los estudios de la Comisión de Protección de la Juventud concluyen que más de la mitad de los adolescentes pensaban que tenían algún problema de adicción a los juegos on-line.
Hay que estar especialmente alertas con los más pequeños de la casa. Los niños entre ocho y trece años constituyen el grupo de mayor riesgo a la hora de “engancharse. Además la capacidad de adicción de los videojuegos está en relación inversa a la edad de inicio: cuanto más precozmente empiezan con la afición más firme será con los años la dependencia de los mismos (Griffits, 1998).
Según el psicólogo Enrique Echeburúa, la adicción llega cuando esa afición “interfiere en tu vida cotidiana o no se busca esa conducta para pasarlo bien, sino para no pasarlo mal”. Esto se manifiesta en una serie de actitudes en el jugador que los padres y educadores debemos descubrir, y que pueden sintetizarse en los siguientes puntos:
  1. El jugador parece estar ensimismado, tan pendiente de lo que está ocurriendo en la pantalla que todo lo demás deja de existir. Es incapaz de apartar los ojos de ella, por lo que no atiende a las llamadas de ningún tipo.
  2. Mientras juega está en tensión, aprieta las mandíbulas, se enfada de manera desmedida si algo no sale como él esperaba.
  3. Pierde interés por otras actividades vinculadas al ocio que antes realizaba con gusto: deporte, lectura, cine, etcétera.
  4. Tiene trastornos del sueño, muchas veces producidos porque no puede dejar de pensar en el juego y, sobretodo, porque juega por la noche hasta caer rendido, por lo que se quedará dormido durante el día.
  5. No respeta los horarios habituales de comida o estudio. Por ejemplo, pretende comer cualquier cosa delante de la pantalla en lugar de sentarse a la mesa o intenta hacer la tarea si apagar la consola o el ordenador.
  6. Se distancia de su familia y de sus amigos. Las relaciones humanas pierden interés. A lo sumo se relaciona con otros jugadores para hablar del juego que le mantiene enganchado, “conversaciones” que muchas veces son on-line utilizando foros o chats de Internet.
  7. Lógicamente, todo ello desemboca en una llamativa caída en su rendimiento escolar.
¿Es cierto que sirven para transmitir valores y contravalores?
Efectivamente, más allá de la violencia, hay videojuegos que por su planteamiento y temática sirven para transmitir actitudes y comportamientos, formas de vivir. Son videojuegos sobre las personas y su interacción social, por ello suelen llamarse simuladores sociales. Hay que estar especialmente atentos a ellos porque pueden estar educando a nuestros hijos según modelos totalmente contrarios a los que desearíamos. Quizá el caso más paradigmático sea “Los Sims 2”, posiblemente el juego más utilizado por el público femenino.
Para terminar, ¿qué consejos se pueden dar a los padres y educadores?
Como hemos dicho los videojuegos bien gestionados no sólo no son dañinos sino que tienen efectos muy beneficiosos en el desarrollo psicológico, emocional e intelectual de los menores, por lo que no hay que prohibirlos. Para lograr estos efectos positivos y minimizar en lo posible los negativos, las recomendaciones que pueden hacerse, todas ellas de sentido común, son:
·         Pactar un horario de uso. Debe referirse tanto a la cantidad de tiempo que se juega como al momento en que se hace.
·         Presentar al menor -cuanto antes y cuantas más mejor- todo un conjunto de actividades de ocio. Compartirlas con él para despertar su interés. Que nuestro hijo no llegue a la preadolescencia sin haber tenido la oportunidad de practicar varias de ellas, lo que le permitirá elegir entre un abanico lo más amplio posible: deportes, música, pintura, actividades al aire libre –montañismo, pesca, caza, esquí, lectura, cine, etcétera.
·         Ubicar los videojuegos en su lugar: siempre como un medio de aprendizaje, de diversión, de socialización, nunca como un fin en sí mismo.
·         Utilizarlos, al igual que otras actividades de ocio, como un premio por la correcta realización de obras y tareas de mayor importancia: deberes escolares, aportación a los quehaceres domésticos.
·         Hacer del videojuego una actividad social. En este sentido, hacer lo posible porque se comparta con los hermanos, los amigos, evitando el aislamiento del jugador.
·         Jugar de vez en cuando con ellos. El riesgo evidente de sufrir la más humillante de las derrotas se compensa con la satisfacción que les produce ganarnos y, lo que es más importante, además sabremos de primera mano con qué están jugando nuestros hijos.
·         Tomar partido en la compra del videojuego. En casa sólo entran los videojuegos que conozcamos, el resto, incluidos las modalidades on-line, están prohibidos. Desde luego, nunca deberíamos permitir a los menores jugar con aquellos que la propia industria ya califica para mayores de edad.

Citas rápidas para padres


 
Os paso algunas citas rápidas sobre temas diversos, a tener en cuenta por padres y educadores, tomados del blog de Catherine L'Écuyer
 
"Cuando el niño reacciona aislándose, ignorando a sus padres, se apalanca, se desanima, es caprichoso, o enseña cualquier otro tipo de comportamiento inesperado por parte del padre, pocas veces el adulto llega a la conclusión de que este comportamiento es un grito, una protesta de la naturaleza al padre que ha impuesto al niño algo que va en contra de su dignidad, o le ha privado de algo imprescindible para su desarrollo” (Montessori)

 

Con la excusa de parecer "progresista", los avances sociales propuestos por los defensores del cuidado no parental están atrás con respeto a los conocimientos del cerebro del niño de los último 5 años en pediatría, biología, neuropsicología, antropología social, etc." (Chicoine, pediatra y profesor, autor de un libro sobre el tema del apego)

 

Pienso que hoy el mundo está en cabeza, y está sufriendo tanto porque hay tan poquito amor en el hogar y en la vida de familia. No tenemos tiempo para el otro, no hay tiempo para poder gozar uno con el otro. (...) El amor comienza en el hogar; el amor vive en los hogares y esa es la razón por la cual hay tanto sufrimiento y tanta infelicidad en el mundo de hoy... Todo el mundo hoy en día parece estar en tan terrible prisa, ansioso por desarrollos grandiosos y riquezas grandiosas y lo demás, de tal forma que los niños tienen muy poco tiempo para sus padres. Los padres tienen muy poco tiempo para ellos y, en el hogar comienza el rompimiento de la paz del mundo." (Madre Teresa de Calcuta)

 

Sobre el cine y la acción de los educadores al respecto: "Éste es algo montado en un fenómeno ilusorio, que mienta reiteradamente temas y vidas ilusionadas y que, no teniendo más haber que una ilusión inicial, realiza la maravilla de meterse en el alma de los hombres para clarificarla o para ensombrecerla. (...) Para que el hombre gobierne la emoción, en lugar de ser gobernado por ella, necesita realizar un esfuerzo de crítica, en virtud del cual sea capaz de salir de la atmósfera emotiva y objetiva de su contenido. Tal esfuerzo sobre pasa las energías del niño y aun las del que comienza a ser joven." (Víctor García Hoz)

Ufff, creia que la guardería era la mejor opción


Entrevista publicada por el diario La Vanguardia el 23-11-2009


Eulàlia Torras de Beà, psicoanalista y psiquiatra infantil

 Soy lo bastante mayor para acumular experiencia y lo bastante joven para seguir aprendien-

do. Soy de Barcelona. Soy médica, psiquiatra y psicoanalista. Estoy casada y tengo tres hijos

y seis nietos. …

“La guardería no puede criar saludablemente a un bebé”

 Qué tiene de malo una guardería?

Es algo que necesitan los padres..., pero no es lo que necesita un bebé.

¿Y qué necesita un bebé?

La cercanía cálida, constante y segura de sus amorosos padres.

Pero si los padres no pueden...

Dejan a sus bebés cada vez más tempranamente en guarderías, sin calibrar las conse-

cuencias...

¿A qué edad entran los bebés en guarderías?

¡Con cuatro meses! Algo impensable hace 40 años...

¿Y qué consecuencias tiene esto?

Mala crianza. Asumimos como normal que nuestros bebés enfermen, ¡y no lo es!

¿Enferman por culpa de la guardería?

Multiplica las posibilidades de enfermar: el bebé está más expuesto a gérmenes... y, sobre todo, más propenso a toda afección.

¿La guardería acentúa la propensión a enfermar del bebé?

Sí. El propio hogar, los brazos de mamá y papá, un círculo reducido de personas...¡eso es lo que fortalece emocional, cognitiva y físicamente al bebé! La guardería, en cambio, puede comprometer su desarrollo.

¿Tanto como eso?

El ingreso en la guardería lo hace retroceder temporalmente en competencias que está adquiriendo, como hablar, caminar...

¿Por qué?

Un entorno estable proporciona seguridad al bebé, seguridad que lo anima a explorar: así madura bien. Alterar su entorno le resta seguridad, lo que frena su desarrollo.

¿No está dramatizando, doctora?

Lo confirman los últimos hallazgos en neurociencias y psicología evolutiva.

¿Me los resume?

De los cero a los dos años, cuando más plástico es el cerebro, las neuronas del bebé se desarrollan según la calidad de los estímulos que recibe por interacción con las personas centrales de su mundo: abrazos, achuchones, caricias, risas, balanceos, movimientos, sonidos, voces, cantos, palabras, mimos, cariños, músicas, olores, colores, sabores...

¿Y besos?

Y besos. Todo eso sofistica y enriquece su sistema neural y nervioso, el sistema desde el que establece su relación emocional y cognitiva con el mundo y consigo mismo.

¿La guardería no da esos estímulos?

Imposible en grado óptimo, improbable en el necesario, difícilmente con la intensidad y calidad de unos papás atentos y amorosos.


Cambio social

Madres a la oficina, bebés a la guardería: relevante cambio social de los últimos 40 años. Con algunas consecuencias indeseables. Quien las señale se expone a ser tildado de carca. Pero se agolpan las evidencias neurocientíficas, y hay que plantearlas: lo hace la doctora Torras –¡se reprocha haber callado demasiados años!–, presidenta de la Fundació Eulàlia Torras de Beà (www.fetb.org), gestora de varios centros de salud mental infantil y juvenil y que ahora celebra 40 años de trabajos.

Cada día hay más padres inquietos ante una política socioeconómica que dificulta procurar a sus hijos una feliz y saludable crianza, padres como los que se mueven en http://mastiempocon-loshijos.blogspot.com


Ya no existen a tiempo completo.

Y quizá por eso llegan cada día a las consultas más psicopatologías en niños cada vez menores... ¡España es ahora el tercer país que más psicofármacos receta a menores! Cortamos síntomas sin analizar causas.

También padecemos en España un elevado fracaso escolar.

Tampoco analizamos causas, preferimos castigar o etiquetar: “trastorno por déficit de atención e hiperactividad”, y medicar.

Ir pronto a la guardería ¿no garantiza una mejor escolaridad ulterior?

No. Hay que escolarizar al niño justo cuando empieza a quedársele pequeño su hogar.

¿Y a qué edad sucede eso?

No antes de los tres años.

¿Tan tarde?

En Finlandia los padres no están obligados a escolarizar a sus hijos ¡hasta los siete años! Y Finlandia es el país con menos fracaso escolar de Europa, vea el informe PISA.

Seguro que concurren otros factores...

El principal es que el Estado sufraga durante el primer año a los padres. Y luego permite horarios laborales intensivos o reducidos. Así, ¡los padres pueden criar a sus hijos! Y un niño bien criado en casa llegará a la escuela muy estimulado, con ganas de descubrir. Y aprenderá más y mejor.

O sea, que deberíamos mimar al bebé.

Atender sus necesidades de hambre, sueño y –sobre todo– cariño. No es sobreprotegerlo, ¡es protegerlo de lo que vendrá! Porque el niño así criado gozará de estabilidad emocional, autoestima y coherencia: estará bien preparado para los reveses que vendrán.

¿Y no será así si se ha criado con mucha guardería o en un orfanato?

La pobreza de estímulos empobrece su desarrollo: serán niños poco orientados, intemperantes y más agresivos, más vulnerables a la frustración, más depresivos...

Diga algo bueno de las guarderías.

Muchas tienen excelentes cuidadoras, pero repartirse entre tantos niños imposibilita la calidad de la atención personalizada.

Mejor una guardería que algún hogar.

Ante un hogar con abandono, conflicto permanente y agresividad crónica, ¡mejor una guardería, sí! La guardería es útil en ciertos casos y momentos, pero no es la opción principal para criar saludablemente a un bebé.

Envíe un mensaje a los padres.

Uno de la doctora Julia Corominas: “Dedicar tiempo a los hijos de pequeños os ahorrará mucho tiempo cuando sean mayores”. Ahorro en salud física, mental y emocional.

¿Qué haría si mandase en España?

En vez del populismo político de inaugurar guarderías, subvencionaría a los padres para que dedicasen tiempo a criar a sus hijos hasta los tres años: ¡eso sí sería progresista!

En algo sí habremos progresado en los últimos 40 años..

Sí: en conocimiento. Sabemos cómo optimizar el desarrollo de los niños. ¿Por qué no lo aplicamos? ¿Queremos su felicidad futura?

IMA SANCHÍS  / LLUÍS AMIGUET / VÍCTOR-M. AMELA

Las primeras notas: algunos consejos generales


Se acerca el día 21 de diciembre, fecha de comienzo de las vacaciones de Navidad y de entrega de las primeras notas a millones de padres. Las circunstancias que envuelven cada situación son tan distintas y diversas que impiden dar recetas. No obstante voy a dar algunos consejos generales, para algunas de las situaciones con las que podemos enfrentarnos:

1. Niño/a entre 6 y 8 años con suspensos: si ha superado las asignaturas relacionadas con la lectura comprensiva, expresión oral, escritura y cálculo matemático...., la lengua y las matemáticas de toda la vida, entonces el problema no lo es tanto. Estas son las asignaturas instrumentales cuyas destrezas, competencias o como les llamen los profesores de tus hijos, son necesarias para superar los exámenes del resto de asignaturas.

Esos suspensos en materias no básicas es muy probable que se deban a la escasez de tiempo dedicado al estudio, que en estas edades es relativamente fácil de corregir. Doy por sentado que el ambiente familiar y escolar es el idóneo para rendir. Hay que ver al tutor y ponerse de acuerdo con él sobre la forma de reconducir la situación.

Si los suspensos se han producido en las "ASIGNATURAS INSTRUMENTALES", hay que tomarse las cosas más en serio, ya que tu hijo carece de las HERRAMIENTAS necesarias para superar los exámenes del resto de áreas de conocimiento, y podemos estar en el inicio de un fracaso escolar que se reproduzca en los próximos años. Habrá que analizar detenidamente las causas de esta situación para tomar las medidas adecuadas. Puedes recurrir a los profesionales de un Gabinete Psicopedagógico para que te orienten. Estos examinarán a tu hijo y su entorno para buscar una solución adecuada y duradera.

Muchos padres intentan dar una solución al problema con unas clases de apoyo. Esto es como vaciar una piscina sin cortar el agua o, lo que es lo mismo, actuar sobre los efectos en vez de detectar y eliminar las causas.

2. Niño/a entre 6 y 8 años con buenas notas: todo muy bien si son fruto de un trabajo personal exigente y constante. El hábito de trabajo será necesario tarde o temprano y no se improvisa, se genera con constancia y con meses y años de dedicación.

Los niños que obtienen buenas notas sin trabajo personal tienen muchas probabilidades de terminar fracasando. Hay que estudiar, con ayuda del tutor, cómo hacerle trabajar a diario. Quizás podemos insistirle en el aprendizaje de un idioma , en la lectura de libros, apuntarlo a una actividad extraescolar, etc.

3. Suspensos a partir de los ocho los 8  años arrastrados de cursos anteriores: como en los casos anteriores hay que detectar cual es la causa de los suspensos para adoptar las medidas adecuadas, acudiendo al tutor y a profesionales, si el problema persiste. Pero además de otras causas, es probable que haya "desfase curricular", o lo que es lo mismo, que no domina conocimientos y habilidades correspondientes a años anteriores, necesarios para hacer frente a lo que le piden este año.

El tema es complejo, pero nuevamente hay que detectar si hay dificultades en el aprendizaje, problemas en el entorno familiar o social, problemas en el centro educativo …y actuar. En cualquier caso es necesario el compromiso de los padres, cueste lo que cueste, porque las soluciones las van a aplicar ellos. El fracaso escolar no es un simple problema de notas, ya que repercute en la autoestima de tu hijo, en su sufrimiento interior, en sus habilidades de comunicación con los demás, …en la forma de afrontar la vida y de responder a sus estímulos
 

Resumiendo:

·         Las causas de las malas notas las encontraremos:

o   En tu propio hijo: problemas de aprendizaje, capacidad deficiente, técnicas de estudio deficientes, etc

o   En su entorno: familiar, social o escolar

o   Puede haber una o varia causas

·         Las buenas notas deben ir acompañadas de un hábito de trabajo diario

·         Hay que actuar ante los primeros síntomas de fracaso escolar

·         Ante una situación de fracaso persistente hay que acudir a un profesional,  para que nos ayude a detectar las causas y  nos indique las soluciones adecuadas