Este blog pretende ser una herramienta de apoyo a los padres - madres y profesores en su desempeño como educadores, aportando conocimientos, testimonios y experiencias propias y ajenas. En la página principal están todas las entradas. En las demás páginas están clasificadas por temas. Ojalá os sean de utilidad... si es así, el esfuerzo habrá merecido la pena. Todas las historias recogidas en las entradas nacen de situaciones reales, pero los datos han sido convenientemente modificados.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
La chocolatina
martes, 20 de noviembre de 2012
Tiempo de crisis, tiempo de valores
Viendo todo lo que nos está
trayendo la crisis es arriesgado hablar de sus posibles aspectos positivos,
porque intentar ver algo atractivo en un desahucio, la quiebra de la empresa
familiar, el paro, la ruina… puede
parecer una tarea atrevida e insolente, no exenta de un cierto componente de
locura. Basta ver las estadísticas sobre el aumento de enfermedades mentales como la depresión, y el consecuente aumento del consumo de
fármacos que palien el profundo desaliento que pueden producir, para desanimar
a cualquiera que quiera interpretar la realidad en clave positiva.
En estos últimos años he tenido
el privilegio de oír en directo a prestigiosos profesionales en distintas
disciplinas, como gestor de escuelas de padres en numerosos centros educativos y
otros eventos en los que he tenido que contar con ellos. También he sido
docente en algunos cursos que incluían una parte dedicada el desarrollo
personal. De estas dos fuentes quiero sacar algunas ideas que nos ayuden a
hacer frente a esta realidad aparentemente
nefasta, que puede anular nuestra capacidad de reacción. Se trata de tener
motivos que suavicen y nos ayuden a tener una visión más moderada de las actuales
circunstancias, pero que exigen cierto juicio crítico sobre situaciones pasadas
y la convicción de que tenemos que acostumbrarnos a dosis más altas de
sufrimiento y exigencia personal, también de solidaridad y recortes en el consumo.
Quiero empezar recordando una
idea que he oído en numerosas ocasiones, consistente en que “las personas
realizamos interpretaciones distintas de la misma realidad”. Frente a una
circunstancia crítica como el paro o la ruina económica unas personas reaccionan poniéndose a buscar
trabajo y formándose, mientras que otras
se hunden en un fango de pensamientos negativos. Pues bien, “podemos elegir como reaccionamos frente a
los estímulos externos”, aunque soy consciente de que unas personas lo
tienen más fácil que otras, al estar implicados aspectos relacionados con la
química del cerebro, o con las experiencias vitales previas, entre otros. Pero
todos tenemos capacidad de escoger el cristal con el que queremos ver la
realidad que nos rodea y, por tanto, de sustituir ese cristal si no es el
adecuado, reprogramando nuestra forma de interpretar los acontecimientos.
Otra reflexión se centra en el
mensaje con el que nos han bombardeado prácticamente todos los días de nuestra
vida, sobre todo en los llamados “países desarrollados”, según el cual la
felicidad se encuentra en el consumo de
cosas materiales, en el dinero, en la posición social. Frente a esto quiero
hacer varias reflexiones rápidas:
·
Todo el que ha ido por el camino contrario al
consumo como fuente de felicidad debe ser anómalo y habría que marcar con este calificativo a personas
como la madre Teresa de Calcuta, Fray Leopoldo, San Juan de Dios…., que se dedicaron con ahínco a andar por el
camino contrario. Yo voy a ser prudente
y voy a mantener la consideración hacia ellos, entre otros motivos porque
algunos de mis momentos más felices han transcurrido haciendo cosas por los
demás, como visitar y ayudar a algún familiar o amigo enfermo, dar una limosna
generosa a alguien que claramente lo necesitaba, dirigir a quien me preguntaba
por una dirección, dejar un asiento en el bus, compartir un bocata en una
excursión, escuchar a alguien que lo
estaba pasando mal…Me consta que esto produce las mismas emociones al resto de
los mortales. Pues ahora más que nunca, todos debemos ponernos manos a la obra…,
es la hora de que los padres formen a sus hijos en
estos valores y de vivirlos,
por que todos vamos a necesitar ayuda y vamos a vernos impelidos a prestarla
para superar las actuales circunstancias. En los tiempos de bonanza éramos más
autosuficientes, ahora vamos a necesitar más de los demás y los demás van a
necesitar más de nosotros. Sin duda tendremos una oportunidad de ser más
humildes, solidarios, comprensivos, tolerantes, generosos … más humanos.
·
Vivimos en una época en la que nos llenamos la
boca continuamente con la palabra libertad,
pero en la que las adicciones abundan, tanto las antiguas como las nuevas.
Creemos que somos libres, pero nos cuesta vivir sin el móvil, el alcohol (en mayor o menos cantidad), las
drogas, el sexo, la moda, lo
políticamente correcto, la televisión, los videojuegos, las sensaciones
culinarias que no la comida como sustento, las sensaciones fuertes… Consumimos
muchas cosas y somos esclavos de ellas, por que nos cuesta o no tenemos la capacidad de rechazarlas …, queremos cosas,
más cosas, placer, más placer, …y personas que nos produzcan sensaciones, y por
el camino hemos dejada adormecida nuestra voluntad, que nos sirve para alcanzar
metas, para tener el control de nuestra vida. La crisis nos va a dar bocados en
este aspecto,…nos esta poniendo desafíos frente a los que vamos a tener que reaccionar sacando
lo mejor de nosotros mismos, actualizando y desarrollando nuestras capacidades…, haciéndonos personas de
más calidad. Y en los casos extremos vamos a tener que poner el hombro y ser
solidarios, con los que están superados por las circunstancias.
·
Muchos teníamos la sensación de vivir en una
sociedad donde se controlaban poco los impulsos. Observábamos y seguimos
observando, como en la vida cotidiana se
recurre con cierta facilidad a la descalificación, al insulto e incluso a la
agresión. Hemos cosificado nuestras relaciones con los demás, convirtiéndolos
en un trampolín hacia nuestra felicidad o en un estorbo si no servían a tal
fin. Esto tiene que ver mucho con la falta de valores y “el retraso de la
recompensa”,…hemos consumido placer a espuertas y nuestros hijos han seguido
nuestro ejemplo…. y somos poco receptivos a la contrariedad, al infortunio, a
que las cosas no vengan de cara…., que como vemos forman parte de la vida real.
Estoy seguro de que a medio plazo todos vamos a ser más moderados, en el
trato con los demás, en el juicio que hacemos de ellos,…en respuestas
cotidianas a estímulos cotidianos, como una cola de tráfico, una espera en el
médico, una comida no agradable, un imprevisto... Creo
que esta generación va a ser MAS HUMANA, porque va a tener más autocontrol, en
cuanto que la razón va a ganarle terreno a la emoción y la impulsividad.
·
Vamos a tener la oportunidad de valorar más a los
demás y de que nos valoren por cómo
somos, por nuestra actitud y no por lo
que tenemos. Disminuye la propiedad de cosas y aumenta la necesidad de ayuda, apoyo, consuelo, solidaridad,
comprensión,…., que son cosas inmateriales, que no se compran, …pero que las
circunstancias nos van a ayudar a incluir en nuestro catálogo de actitudes y
comportamientos. Como padres vamos a tener que sustituir los regalos materiales
a nuestros hijos por cosas como cariño, tiempo, juego, conversación, diálogo,
apoyo…, las mismas oportunidades vamos a tener como amigos, compañeros,
vecinos, ciudadanos, etc.
Un reputado psiquiatra de este
país habla de cuatro patas sobre las que se apoya nuestra felicidad personal,
que son las siguientes: amor, trabajo, cultura y amistad. La falta de trabajo
podemos sustituirla por su búsqueda activa y la actualización de conocimientos
y capacidades, con mentalidad profesional y horario diario. Además nos quedan
tres patas más sobre las que apoyarnos…, la familia es muy importante para la
pata del amor, ahí hay que dar y recibir. Los amigos deben comprender, querer,
apoyar, tener mano izquierda….La cultura tiene muchas manifestaciones
asequibles: leer un libro, ver un documental, hacer deporte…,etc.
Resumiendo,…en los próximos años
vamos a tener menos cosas, pero contaremos con muchas oportunidades para
mejorar nuestras capacidades y mejorar como personas introduciendo o
desarrollando valores en nuestro comportamiento, que quizás teníamos un poco
abandonados. La atención de las necesidades primarias nos va a obligar a afinar
mucho en aspectos como el equilibrio
patrimonial, el autocontrol y la autoexigencia. Nos vamos a encontrar con
muchas oportunidades de arreglar y
reutilizar, compartir, prestar,
regalar, donar, ayudar, comprender, disculpar, aprender, querer…. Toda
una escuela para que nosotros y nuestros hijos mejoremos y ayudemos a mejorar.
Cómo evitar los cólicos de mi bebe
La necesidad de la voluntad
Factores del éxito escolar
EL ÉXITO EDUCATIVO DEPENDE DE LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO
Organizado por el Foro Interdisciplinar
Rafael Termes, del IESE de Madrid,
tuvo lugar el día 24 de enero una jornada titulada “Claves para un sistema
educativo excelente: cómo equiparar nuestra estructura educativa a las mejores
del mundo”, en la que se analizaron las conclusiones del Informe
McKinsey. La principal conclusión de este Informe a partir de la comparación
de los 10 mejores sistemas educativos del mundo (Finlandia, Corea del Sur,
Japón o Canadá…), es que el nivel educativo de un país depende de la formación,
motivación y aprendizaje permanente de sus profesores.
EL DINERO NO ES DECISIVO
El informe PISA se ha convertido
en la principal obra de referencia sobre calidad de enseñanza en el mundo. Al
suministrar resultados académicos normalizados, permite comparaciones internacionales
que dan pistas sobre qué funciona y qué no funciona en educación. Sin embargo,
las claves del éxito (o del fracaso) no se descubren a primera vista. Según el Informe publicado por la
consultora McKinsey —How the world's best performing schools systems come out
on top—, el dinero no es decisivo. Australia, que ha triplicado el gasto
por alumno desde 1970, no consigue alcanzar a Singapur, que gasta menos que la
mayoría de los países. Estados Unidos está en el tercio inferior de la
clasificación pese a que desde 1980 casi ha doblado el gasto por alumno y ha
bajado el número de alumnos por profesor a un mínimo histórico. En cambio,
Corea del Sur está entre los cuatro primeros países en todas las pruebas, con
unas aulas muy nutridas. Y si los chicos finlandeses son los primeros en
lectura y en ciencias, y los segundos en matemáticas, no es porque se pasen el
día estudiando: de hecho, tienen menos horas de clase que sus coetáneos de
otros países.
EL PROFESOR, LA CLAVE
El “misterio” parece estar en que
los factores decisivos para la calidad de la enseñanza no son fácilmente
cuantificables. El estudio de McKinsey (“How the world’s best performing
schools systems come out on top”) concluye que los rasgos comunes a los países
que encabezan la tabla PISA (Hong Kong, Finlandia, Corea del Sur, Japón,
Canadá) son estos tres: contratan a los mejores profesores, les sacan el
máximo partido e intervienen en cuanto los resultados de los alumnos empiezan a
bajar. No es precisamente una revelación: ¿es que no hacen justamente eso todos
los países? El caso es que no, dice el Informe McKinsey.
Todo el mundo está de acuerdo en
que los profesores son la pieza clave; en palabras de un funcionario coreano “La
calidad de un sistema educativo no puede ser mejor que la de sus profesores”.
Según estudios hechos en Estados Unidos, según The Economist, si se toman
alumnos de capacidad media y se los encomienda a profesores del 20% mejor
valorado del cuerpo, acaban dentro del 10% con mejores notas; si se los pone
con profesores del 20% más bajo, acaban entre los de peores notas.
Pues bien, en Estados Unidos los
profesores proceden, por término medio, del tercio de graduados universitarios
con más bajas calificaciones. Y algo semejante ocurre en muchos otros países.
En cambio, Corea del Sur recluta a los profesores de primaria del 5% de los
mejores graduados, y Singapur y Hong Kong, del 30% mejor. Y el secreto no está
en la paga, pues no les ofrecen salarios por encima de la media, mientras que
los países donde los profesores cobran más (Alemania, España y Suiza) no
destacan en calidad.
MÁS Y MEJOR FORMACIÓN
Para conseguir a los mejores hay
que ser muy selectivo, pero no de cualquier manera. Muchos países forman a gran
número de candidatos entre los que después hacen una criba, por ejemplo
mediante una oposición para entrar en la enseñanza pública. Los países con
mejores resultados siguen otro método. Limitan las plazas en las escuelas de
magisterio a la demanda real de profesores, y gastan mucho más en la
formación de los que ingresan. Así ocurre, sobre todo, en Finlandia y Singapur;
también en Corea del Sur, pero solo con los profesores de primaria, que tienen
que prepararse durante cuatro años en alguna de las doce universidades con
facultad de Educación. En cambio, los profesores de secundaria coreanos pueden
venir de cualquier universidad o college entre el total de 350, y cada año
salen 11 licenciados nuevos por cada vacante. Esto ilustra, dentro de un mismo
país, la diferencia entre los dos sistemas: en Corea, los profesores de primaria
tienen gran prestigio, y los de secundaria no están bien considerados.
CONTACTO CON LA REALIDAD
Ahora viene la segunda clave: una
vez conseguidos graduados brillantes para incorporarse a la enseñanza, tienen
que aprender a ejercerla bien. Los países con mejor calidad de enseñanza
facilitan abundante formación práctica a los recién llegados a la carrera
docente y fomentan la formación permanente para todos. Por ejemplo,
en Singapur, los profesores noveles reciben la tutela de colegas experimentados
que se nombran con ese fin en todas las escuelas; y todos tienen 100 horas
anuales para formación. En Finlandia, los profesores se distribuyen en equipos
para que colaboren: supervisan mutuamente sus clases y tienen una tarde libre a
la semana para preparar las lecciones juntos.
DETECTAR LOS PROBLEMAS DE LOS ALUMNOS
El tercer rasgo distintivo de los
países con mejores resultados está en lo que hacen cuando las cosas van mal. Lo
primero es detectar los problemas, y se diría que para eso es necesario evaluar
periódicamente a los alumnos con exámenes normalizados: así se ve cómo va el
sistema escolar entero y se descubren las zonas o escuelas donde baja el nivel
académico. Pero el Informe McKinsey no se declara a favor ni en contra de ese
método porque no le encuentra relación clara con la calidad. La red escolar
pública de Boston, una de las mejores de Estados Unidos, hace un examen anual a
todos los alumnos; pero eso mismo se hace, aunque no todos los años, en lugares
con peor calidad de enseñanza, como Inglaterra y Gales, donde además se hacen
públicos los resultados. En cambio, Finlandia ha prescindido casi por completo
de los exámenes nacionales y no publica los resultados de las inspecciones.
UNA RÁPIDA INTERVENCIÓN
Cualquiera que sea la manera en
que se descubren los males, los países destacados intervienen pronto y
siempre. Finlandia es número uno en profesores dedicados a los alumnos que
se quedan atrás: hasta uno de cada siete docentes en algunas escuelas; de modo
que allí, en un año normal, uno de cada tres alumnos reciben clases
individuales de apoyo. Singapur imparte lecciones extras al 20% de los alumnos
más retrasados, con el consiguiente trabajo extra para los profesores.
Las tesis del Informe McKinsey
parecen casi triviales, y sin embargo van contra algunos supuestos implícitos
de la política educativa. Así, es corriente creer que “no es posible
conseguir los mejores profesores sin pagar salarios altos; que los
profesores en países como Singapur gozan de elevado estatus debido a los
valores confucianos; o que los alumnos asiáticos se portan bien y atienden a
las clases por razones culturales”, escribe The Economist. En comparación, “las
tesis de McKinsey parecen optimistas: conseguir buenos profesores depende de
cómo se los selecciona y se los forma; la docencia puede ser una opción
atractiva para los mejores graduados universitarios sin necesidad de pagar una
fortuna; y que hay remedio para las escuelas y los alumnos que se quedan
rezagados si se aplican las medidas adecuadas”.
Los cinco secretos de un buen colegio
El diario The Times (16-02-2010) dedica un
amplio reportaje a Catherine Myers, una mujer que ha logrado situar entre las
mejores escuelas de Gran Bretaña a varios colegios que estaban bajo mínimos.
Según explica Myers, su fórmula secreta para educar con éxito a los
adolescentes es la enseñanza personalizada.
Catherine Myers lleva años dedicada a la enseñanza. Suele aprovechar las vacaciones para conocer los métodos docentes que se aplican en los colegios de algunos países. Entre sus preferidos están algunas escuelas para niños pobres de Estados Unidos y otras de Suecia y Dinamarca.
¿Cómo se hace un buen colegio? Aunque hay muchos factores en juego, Myers ofrece una respuesta rápida: “Nos lo jugamos todo en los detalles”. Esto significa que los alumnos han de ser tratados de acuerdo a sus necesidades específicas: las chicas, como chicas; los creativos, como creativos; y los pragmáticos, como pragmáticos. He aquí sus cinco consejos:
1. Educar a niñas y niños por separado. “Tradicionalmente, se daba por sentado que las chicas rendían más en colegios femeninos. Pero ahora estamos comprobando que los chicos también progresan más cuando tienen una enseñanza pensada para ellos”, dice Myers.
2. Dejarles trabajar a su manera, siempre y cuando trabajen. Para Myers, cada
alumno tiene un estilo de aprendizaje propio. Es bueno que los alumnos lo
descubran y que los profesores lo incentiven. ¿Qué necesidad hay de que todos
pasen por el mismo aro?
3. Valorar la formación profesional y no verla como una opción secundaria. “Como madre –explica Myers– me doy cuenta de que si te pasas la mitad de tu vida obligando a tus hijos a que hagan lo que no quieren hacer, lo único que consigues es complicarte la vida. Es preferible que todos salgan de la escuela cualificados para algo”.
4. Establecer objetivos para cada uno. Myers está convencida de que es contraproducente comparar a unos alumnos con otros. Lo ideal es fijar objetivos para cada alumno, de manera que puedan desarrollar sus habilidades específicas. Los profesores deben estar atentos para reaccionar con rapidez y ofrecer su colaboración a los alumnos que no alcancen sus objetivos.
5. Gánate el respeto, dándolo. “Tienes que gustar a los alumnos y creer en que pueden lograr sus objetivos”, concluye Myers.
lunes, 19 de noviembre de 2012
¿Trabajará mi hijo?
LA cena en familia reduce la obesidad
Aunque
anteriores trabajos ya habían analizado el papel que desempeñan por separado el
exceso de televisión, descanso inadecuado y, en menor medida, una baja
frecuencia de comidas en familia, esta es la primera investigación que
considera los efectos conjuntos de este trío de elementos en la obesidad de los
niños de cuatro años estadounidenses.
Los
autores de este nuevo estudio, Sarah Anderson, profesora de Epidemiología en la
Universidad Estatal de Ohio, y Robert Whitaker, profesor de Salud Pública y
Pediatría en la Universidad de Temple (EEUU), contaron con una muestra de 8.550
niños nacidos en 2001. La recolección de datos, llevada a cabo en 2005, formó
parte de un estudio llevado a cabo por el Centro Nacional de Estadísticas
Educativas.
Los
investigadores examinaron cuál era la incidencia de obesidad entre los niños
que seguían las siguientes rutinas saludables: cenar en familia más de cinco
veces a la semana, dormir al menos 10 horas y media cada noche y ver entre
semana la televisión menos de dos horas al día.
Al
examinar los datos los científicos llegaron a la conclusión de que la prevalencia
de la obesidad entre los niños que tenían estos tres buenos hábitos era del
14,3%, mientras que el 24,5% de los pequeños que no respetaban ninguna de
estas prácticas sufría obesidad.
La
correlación entre estas sanas costumbres y una menor incidencia de obesidad se
observó incluso en niños que contaban con factores adicionales de riesgo para
sufrir sobrepeso, como tener una madre obesa y/o con bajo nivel educativo,
vivir en un hogar con ingresos por debajo del umbral de pobreza o crecer en un
hogar monoparental.
FUENTE: PEDIATRICS. 14 FEB
2010
Adicción al móvil
El 8%
de los estudiantes universitarios españoles sufre nomofobia (abreviatura de la expresión inglesa
"no-mobile-phone phobia"), un miedo irracional
a no llevar el teléfono móvil encima, derivado de un uso patológico de la
telefonía móvil. A esto se añade que los jóvenes adictos a los
teléfonos móviles se aburren más a la hora de realizar
actividades de ocio, son más extrovertidos y buscan más sensaciones nuevas que
los no adictos.
Ahora
bien, no todo son parabienes, estos jóvenes
adictos al móvil presentan una autoestima más baja que
los que pueden vivir dejando el aparatito en su casa. Así lo ha señalado la
experta en adicciones y directora del departamento de Personalidad, Evaluación
y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, Francisca López
Torrecillas. López Torrecillas destaca que, a pesar de que algunos autores
señalan a la nomofobia como una
de las últimas enfermedades provocadas por las nuevas tecnologías, ésta es sólo un síntoma más de la adicción al móvil.
La adicción al móvil se traduce, explica López
Torrecillas, en una mayor frecuencia en el uso del
teléfono móvil en el envío y recepción de e-mail, SMS, y MMS (además de otros
programas como Whatsapp); la consulta permanente de noticias y el
"mantenimiento" o consulta de su teléfono móvil a la hora de dormir.
Fuente:
Cope.es
viernes, 16 de noviembre de 2012
Entrevista al psicólogo Rafael Santandreu
Entrevista radiofónica de Luis del Olmo a´l psicólogo Rafael Santandreu. Desde mi punto de vista hay ideas positivas en el planteamiento de este psicólogo cognitivo..., que nos sirven a todos, también a las madres - padres que hacen un drama de lo que le pasa a sus hijos/as. Interesante el consejo para que los matrimonios se lleven bien
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




